La deforestación del Amazonas

La deforestación de la selva del Amazonas es uno de los problemas medioambientales más graves a los que se enfrenta el planeta en estos momentos. La disminución de la superficie silvícola a causa de la tala indiscriminada de la misma a lo largo de varias décadas, ha ido reduciendo su superficie en un alto porcentaje, causando daños como este.

El aumento del ritmo de deforestación de la selva más grande del mundo, que ocupa una extensión similar a la de toda la Europa occidental, se debe al incremento de las exportaciones de carne de res y de soja en Brasil, lo que lleva a ganaderos y agricultores a despejar los bosques -mediante la quema y tala de árboles- para crear granjas.

La alianza en etanol de Brasil y Estados Unidos

El presidente de Brasil Luis Ignacio Lula Da Silva, en su reciente visita a Camp Davis Texas, destacó el fuerte compromiso de su gobierno para continuar el desarrollo del etanol y ser parte de una alianza con el presidente de los Estados Unidos George Bush para desarrollar dicha industria en conjunto, su objetivo es sin duda, aumentar la presencia del etanol de Brasil en el mercado norteamericano.

En la rueda de prensa ofrecida por Bush y Lula, el presidente de Brasil dijo “el tema de bio-combustible para mi es como una obsesión” y posteriormente añadió “sueño que dentro de 15 a 20 años el mundo esté rodeado de etanol, así pues que comparte el sueño de Bush anunciado el pasado enero en su discurso del Estado de la Unión. El plan del presidente estadounidense consiste en sustituir en 10 años el 20 por ciento de consumo de combustible líquido por etanol. El presidente de Brasil dice que el suelo amazónico no es adecuado para la producción de caña de azúcar, como consecuencia el etanol no es un peligro para el Amazonas. Mas allá de la retórica del presidente Lula, aunque no se cultive caña de azúcar en el Amazonas, no estamos exentos del peligro de un potencial daño ecológico.    

En efecto, existe un impacto indirecto ya que se produce el desplazamiento de cultivos de soya por el cultivo de caña de azúcar. La localización de la caña, por razones de costos, no puede estar muy distanciada de las plantas de etanol y así que la caña de azúcar toma los suelos de la soya y ésta ultima se re-localiza en el Amazonas. No hay duda de que el crecimiento de la producción de etanol ha venido incidiendo en forma indirecta en la reducción de bosques en el Amazonas y de continuar creciendo la producción de caña de azúcar continuará el desplazamiento de la soya.

Es muy claro el interés de Brasil en el mercado de los Estados Unidos, el gigante sudamericano está buscando donde colocar su creciente producción de etanol, esta alianza de Brasil con los Estados Unidos convierte al país sudamericano en un gran beneficiario para el desarrollo del etanol.

El gobierno de Bush dice que va a establecer regulaciones que imponga en forma obligatoria la exigencia de una mezcla que contenga quince por ciento de etanol. Hace pocos días se reunió con los CEO de las principales empresas del sector automotor en busca de la adecuación de los nuevos vehículos para el uso de mezclas flexibles de etanol-gasolina.

Así pues, queda claro que ambos Bush y Lula comparten una obsesión por el etanol, aunque con motivaciones distintas, en repetidas ocasiones Bush ha dejado claro su determinación a impulsar el plan que denominan 20 en 10; es decir, lograr en 10 años la sustitución del 20 por ciento del combustible liquido y con ello reducir la dependencia de petróleo importado de países como Venezuela e Irán.

El plan de Bush parece traer una inmensa cantidad de efectos que ponen duda la viabilidad del mismo. Incluso hay resistencias en los Estados Unidos, una multiplicación por cinco del consumo del bio-combustibles también implica la multiplicación de diversos insumos y requerimientos de materias primas, ello genera un impacto en los precios de la cadena alimenticia y tiene efectos ambientales.

Hace unos días ante el comité de agricultura del Congreso de los Estados Unidos, William Roenigk, Vice-presidente de la Nacional Chicken Council– NCC- manifestó el descontento de la cámara por el aumento de los costos de la cría de pollo, desde el pasado verano hasta marzo los costos se han incrementado en cuarenta por ciento, la razón de dicho aumento es la duplicación de los precios de maíz y se espera que el precio de este continúe subiendo. El mismo efecto se siente en la producción de puerco, pavo y carne de res los cuales no solamente se verán afectados por el aumento del precio del maíz sino también de los diversos granos. (1)

Por su parte algunos senadores de estados productores de maíz y etanol han manifestado su descontento con la alianza Brasil-USA. En efecto, quienes desarrollan el etanol con maíz especialmente en la zona del medio oeste y zona norte de los Estados Unidos, harán todo lo posible para limitar la entrada del etanol de Brasil, de hecho han protestado abiertamente el convenio con Brasil. (2)

El pasado viernes 30 de marzo en el Washington Post el presidente Lula publicó un artículo titulado “Nuestra Alianza en bio-combustibles” refiriéndose a la alianza estadounidense con Brasil, en dicho artículo el presidente de Brasil señalo que “esta energía alternativa ayuda a reducir la dependencia global de relativamente pocos países abastecedores del petróleo”

Es evidente que los Estados Unidos con esta alianza busca dar un duro golpe a la propuesta de integración energética de Venezuela en la región sudamericana.

Venezuela ha ofrecido a la región una propuesta coherente y viable para el desarrollo del gas y la distribución de combustibles no renovables, pero, queda claro el peligro de que Brasil anteponga sus planes de energía renovable con los Estados Unidos, desde luego en beneficio propio. ¿Donde quedaría la integración regional? En materia de bio- combustible los grandes negocian con los grandes y en ese sentido los Estados Unidos y Brasil producen el 70 por ciento del combustible renovable del planeta. Es evidente que los países de Centroamérica y el Caribe serán simplemente productores de caña de azúcar.

Los planes de etanol de Brasil y Los Estados Unidos se presentan como una solución al desempleo y la pobreza en Centroamérica y el Caribe. Me temo que bajo las reglas del neoliberalismo esos planes se convierten en lucrativos negocios para las elites. Se trata de una región donde los gobiernos son muy débiles para monitorear regulaciones, lo que va a suceder en realidad es el desplazamiento de cultivos de diversos alimentos por la producción de caña de azúcar para etanol y desplazamiento de mano de obra de una actividad por otra. Así como creará algunos puestos de trabajo destruirá otros. Al mismo tiempo traerá peligros a la protección de la biodiversidad existente en la región.

Los países de Centroamérica y el Caribe pueden dedicarse a una mayor producción de caña de azúcar, tal como ha sucedido en el pasado, puede ser incluso a expensas de la actividad ganadera y el desplazamiento de la producción de alimentos para el mercado local por el más rentable bio-combustible. Después que los grandes se compartan el pastel serán invitados como proveedores de materia prima.


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